24 junio 2011

Orden de desalojo.

Hay gente/cosas que en serio deberías cobrarle algún tipo de mensualidad más gastos por perjuicios. No se como se dice todo eso en idioma inmobiliario pero re contra mega en serio si aportan con el chanchito de los ahorros seriamos todos millonarios.

Yo digo nomas que mi mente solía ser una mansión, impecablemente limpia, oxigenada... corría viento por todos los pasillos. No había olor a humedad sino a bizcochos recién horneados. El pasto de la entrada siempre estaba verde con una que otra flor. El portón principal no estaba herrumbrado y las puertas cerraban bien. En las paredes no habían marcas. 

Sí, tenia visitas. Muchas. La cuestión con estas era que se iban cuando yo quería, podían volver pero con mi invitación y hasta la hora que me permita mi paréntesis de ocio. Algunas visitas eran muy especiales y productivas, aportaban mucho a la casa... cortaban el césped, plantaban flores y me arreglaban las puertas.

Cierto día llego un forastero.. vivía un poco lejos de la ciudad y admiraba la mansión. Le dije que podía pasar   cuando necesitaba, que con gusto lo recibiría. Iba y venia esporadicamente, había ciertas temporadas en las que pasaba mucho y otras en las que prefería quedarse en otro lado. Hasta que una vez.. su visita empezó a hacerse constante. Su entrada y salida frecuentes comenzaron a herrumbrar las hendiduras del portón y gastar el césped de la entrada. El no saber los días en que lo recibiría me impedía hornearle bizcochos, la casa ya no olía rico. Comencé a cerrar las ventanas y puertas para que los otros visitantes no piensen que la casa estaba desocupada y pidan alojo, ¿pues que haría yo si este forastero venia y no había lugar para el? En la casa ya no corría aire y había olor a humedad, las paredes empezaron a descascararse y caer en pedazos. 

Mi hermosa mansión amplia, aireada  y con olor a bizcochos se estaba convirtiendo en una cucha húmeda y con eco. Mi esporádico inquilino alejó a mis otras visitas e hizo que mi casa se viera triste en vez de iluminada e impecable. El no hacia nada productivo, no pintaba la cerca, no regaba el pasto ni se preocupaba por cerrar la puerta al salir. No plantaba flores en mi patio. 

Y bueno, el que alguna vez rentó algo sabrá las vicisitudes de tener inquilinos, mi abuela alquilaba piezas y el que no pagaba o destruía la casa.. ya saben el procedimiento.

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